Las
tecnologías de la información y la comunicación son una serie de
herramientas computacionales que se encargan de recoger y mostrar la
información de diversas formas. Estas herramientas dan forma,
almacenan y difunden contenidos digitalizados. El uso de las TIC con
fines educativos es en este momento bajo, y con respecto a los
docentes, no hay un avance significativo o una gran innovación con
respecto a las prácticas tradicionales. Además entre determinadas
áreas de la población con un limitado capital económico la nueva
socialización digital asume una concepción restringida.
A lo largo de los años, la comunicación mediática ha ido cambiando debido a las nuevas tecnologías y a las nuevas formas de comunicación. Esto hace que la definición de competencia mediática esté en continuo cambio debido a sus abundantes avances. Podemos resaltar que engloba destrezas, conocimientos y actitudes que se relacionan con sus seis dimensiones básicas: lenguajes, tecnología, procesos de interacción, procesos de producción y difusión, ideologías y valores y estéticas. Dentro de cada una de estas dimensiones, encontramos dos ámbitos, el ámbito de análisis y el de expresión.
Debemos
de considerar carente una educación mediática que no tenga en
cuenta la dimensión emocional de los individuos que interactúan con
los dispositivos electrónicos. Cabe mencionar que las revoluciones
tecnológica y neurobiológica están de acuerdo en que hay que
reforzar la dimensión participativa de los procesos comunicativos.
Como dice Piscitelli
(2012), la neurociencia tiene que ver con todos los procesos
emocionales que tienen lugar inconscientemente mientras la mente está
consciente. La educación mediática no puede estar solo en los
procesos conscientes, por lo tanto la neurociencia tiene gran
importancia. Además esta educación mediática tiene que ser para
todo el mundo, no solo para los más jóvenes.
Este tipo de educación nunca llegará a ser eficaz si no advierte acerca de que las tecnologías no ayudan a impulsar la cultura participativa y la autonomía personal cuando se ponen al servicio de las emociones de las personas. Por esto, es bueno impartir esta educación de una forma participativa, lúdica y activa.
Entre
los problemas que se dan en el aula, según Segovia Aguilar (2013),
uno de los mayores es el relacionado con la implantación de las TIC.
Por un lado, tenemos un tipo de profesorado no socializado con este
método y por otro, un alumnado perteneciente a la denominada
generación net. Estos alumnos, a lo largo de su desarrollo, han
adquirido una gran autonomía en el área digital, mientras que por
el contrario encontramos un profesorado docente con grandes
dificultades para manejarlo. Podemos caer en el engaño de que esta
tecnología ha significado un nuevo modelo educativo, sin embargo, la
falta de dominio sobre él únicamente consigue la prolongación del
antiguo.
A
consecuencia de esto, el aumento de nuevas tecnologías en el aula no
se ha traducido en una alteración del modelo de enseñanza
tradicional. La inclusión de estos métodos en el aula está
relacionada con el dominio personal de cada docente, es por ello que
no encontramos un uso homogéneo. Según Area Moreira (2010) la
presencia de Internet como instrumento para la innovación de los
procesos de enseñanza y aprendizaje, y en las relaciones entre la
comunidad escolar es mínima. El profesorado prefiere utilizar otros
recursos y otros instrumentos para su trabajo. Por otra parte no
debemos considerar las tecnologías TIC como negativas, lo negativo
es el uso que les demos, es decir, debemos plantear un uso de manera
que desarrolle los procesos mentales del alumnado.
Por
ello, la formación profesional de los docentes no debe limitarse al
dominio de habilidades tecnológicas, sino fabricar un modelo activo
y colaborativo de aprendizaje con ellas. Ya que, entre los docentes
hay una mayor iniciativa a incluir, tanto en la enseñanza como en
el aprendizaje, los cambios tecnológicos, que asumir las
aportaciones de la revolución neurobiológica.
Por
otra parte, el uso no formal de los jóvenes respecto a las nuevas
tecnologías contrasta con el uso sistemático reducido y controlado
que se da en el ámbito escolar. El control por parte del profesorado
limita enormemente las posibilidades de desarrollo que podría
realizar el alumnado. Uno de los grandes problemas que se dan con
respecto a la aplicación de las TIC en las aulas, es que los alumnos
perciben que los docentes carecen de las competencias digitales
necesarias para ponerse al frente de una clase. Por otra parte, la
competencia digital del alumnado está relacionada con ámbitos de
ocio, mostrándose así un carácter inmaduro para el uso racional de
este equipamiento.Para la superación de este problema se requiere un
modelo docente activo, crítico,colaborativo, concebido con una
oportunidad de formación y cooperativo.
Si
analizamos los lugares desde los que más acceden los alumnos a las
nuevas tecnologías son el propio hogar y los colegios e institutos.
Uno de los motivos del abundante uso que estos hacen de las
tecnologías es para conectarse a las redes sociales que son un
conjunto de servicios en la red que facilita a cualquier usuario a
crear diferentes perfiles dentro del sistema que permite a este
relacionarse con otros usuarios.
Como
dicen César Bernal y Félix Angulo (2013).Las redes sociales, hoy en
día, están creando un entorno de socialización para los
adolescentes haciendo que estos lleguen a construir su identidad
social con sus semejantes, que comienzan a crear sus perfiles a
partir de los 12 años aproximadamente. El fin con el que las crean
es el de chatear, es decir, una forma de interactuar con el resto de
los usuarios de una red social. Estos preadolescentes y adolescentes,
dependiendo del tipo de personas con el que mantienen o quieren
mantener una interacción, tienen un determinado tipo de perfil
personalizado. El motivo principal por el que los jóvenes crean
perfiles en las redes sociales es por la comunicación entre sus
iguales, conocer a miembros de la red ya sean conocidos o
desconocidos, etc.
Las investigaciones "Infancia 2.0", son los dos únicos
estudios que indagan en la relación de la infancia y la juventud con
las redes sociales en Andalucía,y coinciden generalmente con los
perfiles que se dan en niños de similares condiciones en otros
puntos del globo.
Además
,por otra parte existe el llamado “El Proyecto Medusa“ que es una
investigación realizada en diversos centros de las Islas Canarias
sobre la incorporación de las TIC en las aulas. Se desarrollaron
varios estudios referentes a diversos factores que influyen en la
implantación y progreso de las aulas TIC. En este caso los
ordenadores están dispuestos de forma centralizada en un aula
específica (denominada Aula Medusa).
Según
cuenta Area Moreira (2010), en este tipo de Aula Medusa, los alumnos
tienen a su total disposición un ordenador para cada uno y muy pocas
actividades serán realizadas en parejas. Las prácticas pedagógicas
poseen una gran utilización de recursos digitales y las actividades
que se planifican se desarrollan como un complemento de la materia
que se está trabajando. Todo esto provoca mucha motivación y un
alto grado de satisfacción del Proyecto Medusa entre el alumnado
participante. El objetivo principal de este estudio fue determinar
las actividades del profesorado hacia el uso e integración de las
tecnologías de la información y comunicación (tic) en aulas
inclusivas, así como la identificación de aquellos factores que
favorecen buenas prácticas educativas como apoyo de dichas
tecnologías.
Por
otro lado,según Fernández Batanero(2012) el hecho de contar con
medios materiales suficientes, dar importancia al constructivismo;
adoptar las tareas y actividades a las características del alumnado;
estimular el trabajo autónomo y colaborativo; y la capacidad para
fomentar políticas y culturas inclusivas entre redes de centros
educativos se presentan como factores importantes para desarrollar
buenas prácticas educativas con apoyo de TIC.
La
consecuencia clara del movimiento para la educación inclusiva es que
los centros educativos intentan reestructurarse con el fin de dar
apoyo a un número creciente de necesidades educativas cada vez más
diversas y eliminar el problema de los estudiantes que no logran
alcanzar su potencial de aprendizaje. Las TIC resultan de vital
importancia para el desarrollo de una educación de calidad en el
marco de la atención a la diversidad. Según Bermejo Campos(2012)
aunque las TIC se pueden insertar en la educación para transformar y
mejorarla, es necesario que lleve aparejada una transformación de
las actuaciones, docentes, ya que el aprendizaje de los alumnos se
relaciona con la calidad de las prácticas en las que participa
dentro del aula. A pesar de ello, todavía son muchos los
profesionales de la educación que no han desarrollado una actitud
favorable hacia las TIC en el marco de la atención a la diversidad.
Aunque
no todo es así, hay una actitud favorable de los docentes de aulas
inclusivas hacia el uso de las TIC como herramientas de apoyo en la
atención a la diversidad del alumnado. Los profesores presentan
actitudes más favorables que las profesoras, en especial en lo
relacionado a facilidad y disponibilidad y sobre todo hay actitudes
más positivas hacia las TIC, en los docentes que tienen mayores
posibilidades de interacción con ellas. Por otra parte, la
colaboración entre el profesorado constituye un factor muy
importante para el desarrollo de actitudes positivas hacia las TIC ya
que, La capacidad para estimular el aprendizaje y adquirir
conocimientos constituye uno de los factores más importantes para
proporcionar buenas prácticas educativas con apoyo de TIC.
Los
equipos docentes de coordinación TIC constituyen un factor
indispensable de apoyo y asesoramiento al profesorado de aulas
inclusivas. Gran parte de la motivación para el trabajo con TIC, en
el marco de la atención a la diversidad, viene dado por el nivel de
compromiso del equipo directivo en relación con la inclusión
educativa y las TIC. La comunicación entre padres/madres y tutores
mediante la utilización de TIC es muy escasa.

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